Muere el escritor chileno Luis Sepúlveda

El autor fue un fenómeno editorial en Europa y después en Hispanoamérica.

CIUDAD DE MÉXICO- El escritor chileno Luis Sepúlveda (1949-2020) hizo literatura con sus ideales, trasladó su credo a sus personajes, sus títulos reflejan las causas que iba abanderando durante su vida, rescató la voz de los olvidados. “Fue un autor coherente, el nuevo rostro de la literatura comprometida”, afirma Verónica Flores, quien editó su obra en Tusquets México de 1993 a 2015.

“Era un autor vital, aguerrido, generoso y de personalidad fuerte. Fue un fenómeno editorial internacional como hay pocos. Primero tuvo éxito en Francia, luego en Italia y Alemania, antes que en Hispanoamérica”, agrega sobre el cuentista y novelista que murió ayer en Asturias (España), donde vivía desde 1997, tras 48 días de luchar contra el COVID-19.

El autor de Un viejo que leía novelas de amor e Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, “las novelas que tuvieron mayor número de reimpresiones en México y América Latina”, fue declarado el 29 de febrero pasado como el primer paciente del nuevo coronavirus en Asturias; y fue internado en el Hospital Universitario Central, donde permaneció en coma y con respiración asistida hasta su fallecimiento.

Flores cuenta que el también periodista y cineasta fue pionero en escribir obras “para jóvenes de ocho a 88 años”, dirigidas a un lector universal. “Su obra ha sido traducida a 20 idiomas. Muchos colegios privados y públicos adoptaron sus libros como lectura obligatoria. No ganó premios espectaculares, pero sí conquistó a sus lectores, era muy querido. Vivió mucho su éxito”, añadió la agente literaria.

El egresado de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile y licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Heidelberg, Alemania, fue amigo del escritor Paco Ignacio Taibo II, quien recuerda que supo de él por una editora alemana que le dijo: “Tienes que conocer a Lucho”.

El narrador mexicano señala que “compartimos diez años de gira enloquecida por Europa. Fuimos de la generación después del Boom que no encontraba entrada al viejo continente y lo logramos con la novela policiaca. Juntos cabalgamos la
ofensiva para llegar a las editoriales y librerías europeas. Además de nosotros, estaban Leonardo Padura y Rolo Díez”.

Taibo II asegura que Sepúlveda vivió un tiempo en su casa de la colonia Condesa. “En el cuarto de invitados que llamábamos 4-40, porque llegaron a vivir unos 40 cabrones. Una vez me pidió prestado a mi detective Belascoarán. Le dije que sí, pero con la condición de que me lo regresara como se lo daba”.

El promotor de la lectura dice que el autor de Crónica de Pedro Nadie (1969) e Historia de una ballena blanca (2019), con quien fundó la Semana Negra de Gijón, le abrió las puertas en Europa a muchos escritores latinoamericanos jóvenes. “Era muy generoso”.

El autor de Mundo del fin del mundo dejó su país natal en 1977 tras haber estado preso por la dictadura de Augusto Pinochet. Vivió en Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia, Perú y Ecuador. Y en 1979 participó en la Revolución Sandinista.

“Estaba en ese proyecto con la esperanza de que se podía hacer algo más para las mayorías. Ahora suena nostálgico. Nos tocó ese infarto castrense al miocardio de la República asesinada. Él tenía esa ilusión, pero nunca la vio resuelta porque aún no se ha logrado”, concluyó el poeta chileno Hernán Lavín Cerda, quien también salió al exilio pero en 1973.

Sepúlveda tuvo una vida de aventuras: vivió 14 años en Alemania y atravesó los mares del mundo de 1983 a 1988 como corresponsal de Greenpeace. “Estuvo con Allende, en el exilio, regresó y fue acumulando patrias. Escribió recorriendo su tierra, leyó, oyó, era culto; tenía más de mil amigos, risa desbordante, amor por la fiesta, implacable señalando señuelos”, escribió en Twitter Pilar del Río, la viuda del Nobel portugués José Saramago.

Share:

Author: Doyle A.C.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *